sábado, 13 de junio de 2009

El inicio

Tenía 15 años recién cumplidos y estaba rindiendo cuatro materias que me había llevado a diciembre. Y encima era diciembre de 2001, o febrero del año siguiente. Si no era el peor de los tiempos, le pegaba en el palo. Mi vieja se lo compró a un vendedor en el subte por tres pesos y me lo revoleó por la cabeza: El Divorcio, de Martín Granovsky.

Hoy puede parecer un libro sobre periodismo más, pero entonces me parecía lo mejor que había leído en mi vida. Contaba la relación entre Carlos Chacho Álvarez y Fernando De La Rúa desde la conformación de la Alianza hasta la renuncia del Vicepresidente.

En esos días convulsionados, en los que mis compañeros iban a rendir mientras la policía mataba manifestantes en plena Plaza de Mayo, era un documento revelador: el libro contaba todas las internas entre la UCR y el Frepaso, los desencuentros entre los funcionarios, los aprietes, los carpetazos de la SIDE. Todo eso que los periodistas manejan en offtherecord, explicitado ahí.

Pensaba que todos los problemas que habían llevado a la crisis estaban condensados en ese relato, y me preguntaba ¿Cómo no salió esto en los diarios? ¿Como es que nadie se enteró? Entendí vagamente que había cosas que no se podían publicar en la tapa de Clarín, pero que un periodista tenía que estar en el medio para saberlas. Y me decidí: así como algunos leen los diarios para estar informados, yo quería ser periodista para informarme.

Después vinieron más crisis y más libros, empecé y dejé el CBC de Comunicación y una carrera terciaria que mejor olvidar. Pero en esta semana en la que se celebró el día del periodista, aunque unos cuantos días tarde, no viene mal recordar por qué hacemos lo que hacemos.

2 comentarios:

Tomás dijo...

Feliz día del Periodista para usté.

Juan dijo...

Esperé en vano encontrarlo en la mesa de ofertas. Se sabía que no iba a ser un éxito editorial. No entiendo como esta clase de periodistas se convirtieron en amanuenses de un gobierno.